Dolores al correr: causas frecuentes y cuándo tratarlos
Correr es una actividad deportiva muy accesible y que ha ganado popularidad en los últimos años. Sin embargo, también puede generar algunas molestias o dolores si no se realiza con la técnica adecuada o no se lleva a cabo una buena recuperación tras el esfuerzo.
Si eres corredor o corredora y sientes algún dolor en zonas como las rodillas, la cadera, la espinilla o los gemelos, en este artículo analizamos las causas más frecuentes de los dolores que aparecen al realizar la actividad deportiva y cuándo es necesario recurrir a un especialista.
Dolor de rodilla al correr
- Mala alineación rotuliana: ocurre cuando no se desliza correctamente la rótula en su canal natural, lo que genera fricción y dolor en la zona frontal de la rodilla, sensación de inestabilidad e inflamación.
- Tendinitis rotuliana: se produce por la inflamación del tendón que conecta la rótula con la tibia y es frecuente en corredores, ya que el esfuerzo repetitivo en la zona puede irritar el tendón.
- Otras tendinitis: como la inflamación de la pata de ganso o de la cintilla iliotibial, pueden aparecer también por una sobrecarga, una mala técnica de carrera o calzado inadecuado.
- Rotura meniscal: suele aparecer tras un mal gesto o un traumatismo. Puede ocasionar dolor agudo, bloqueo de la articulación o sensación de debilidad en la zona.
- Osteoartritis: es el desgaste progresivo del cartílago, pudiendo causar dolor durante o después de correr. Sin embargo, es más frecuente si hay lesiones anteriores o corredores de más edad.
Si el dolor en la rodilla al correr es persistente o no mejora con el descanso, y además afecta a tu forma de correr, es importante consultar a un especialista en medicina deportiva para evitar lesiones mayores.

Dolor en la cadera
El dolor en la cadera también es común entre corredores, especialmente si hay desequilibrios musculares, aumento de la carga de entrenamiento o técnica incorrecta. Las causas más habituales incluyen:
- Pinzamiento femoroacetabular: se produce cuando hay un contacto anormal de la cabeza del fémur y la cavidad de la pelvis, produciendo dolor en la ingle y limitación de movimiento.
- Fracturas: pueden ocurrir pequeñas fisuras en el hueso causadas por el uso repetitivo de esta parte del cuerpo. Suele ser un dolor profundo que empeora con la actividad.
- Tendinitis del psoas: puede darse en casos de falta de calentamiento, técnica incorrecta o fatiga muscular. El dolor se percibe en la parte anterior de la cadera o la ingle.
Si persisten molestias al caminar o levantar la pierna, acompañadas de un dolor continuo durante varios días, es recomendable consultar a un especialista. Podría tratarse de una afección que requiera un abordaje específico, como la artroscopia de cadera.
Dolor en la espinilla (periostitis tibial)
Conocida también como síndrome de estrés tibial medial, la periostitis tibial es de las lesiones más comunes entre los corredores, especialmente los principiantes, o en caso de que se aumente demasiado rápido la intensidad de los entrenamientos. Se inflama el periostio, una membrana que recubre el hueso, debido al impacto repetido, causando dolor a lo largo del borde interno de la tibia, agravándose con la realización de más actividad.
Se puede tratar con descanso, hielo en la zona y con un calzado correcto. Si el dolor no mejora, es necesario consultar a un especialista, ya que puede evolucionar hacia una fractura por estrés.
Dolor en los gemelos y otras molestias frecuentes
Además de las zonas mencionadas, también es habitual que los corredores sientan molestias en los gemelos, en la zona lumbar u otras estructuras debido a factores como:
- Sobreentrenamiento: suele ser la causa más frecuente de lesiones. Respetar los tiempos de descanso y recuperación es esencial para evitar sobrecargas.
- Debilidad muscular: además de correr, es esencial fortalecer otras zonas que también trabajan durante la actividad deportiva, como glúteos, core y pies.
- Fascitis plantar: es el dolor en la planta del pie, muy común en corredores con pie plano o si se usa un calzado inadecuado.
- Técnica incorrecta: una zancada demasiado larga, pisada incorrecta o mala amortiguación natural pueden sobrecargar las articulaciones y tejidos.
Conclusión
El dolor al correr no debe pasarse por alto. En muchos casos, puede corregirse con ajustes en la técnica, el calzado, el calentamiento o los tiempos de recuperación. Sin embargo, cuando el dolor es persistente o limita tu rendimiento, puede ser señal de una lesión que requiere atención profesional.
En Edorta Esnal somos especialistas en lesiones deportivas de rodilla, así como en otras lesiones relacionadas con la actividad física. Contáctanos y recibe una atención personalizada adaptada a tu caso para volver a disfrutar del deporte de forma segura.



